El Observatorio de Tierras fue creado con la finalidad de vigilar aquellos procesos relacionados al acceso a los recursos naturales de las comunidades campesinas y nativas en el Perú para hacer seguimiento a todo lo que se refiera de derechos sobre la tierra en el Perú. 

La concentración de la propiedad rural es uno de los fenómenos que contribuyen al aumento de la desigualdad. Esa concentración se ha acentuado en los últimos años. Al parecer, el desplazamiento de la población campesina a causa del conflicto armado ha agravado ese proceso. Cada día hay más tierra en poder de menos dueños y más desocupados en las ciudades.

La reconcentración de las tierras del azúcar se refiere a la privatización de las tierras de los ingenios azucareros, que ha tenido lugar desde mediados de la década de 1990. Como resultado, actualmente, las 120 000 hectáreas de las tierras del azúcar se encuentran bajo el control de un puñado de empresas o grupos económicos. 

La concentración de la propiedad vía el mercado de tierras para biocombustibles es un proceso relativamente nuevo, pero de gran crecimiento en el país. Se caracteriza por las grandes adquisiciones de tierras para el cultivo de insumos para biodiesel o etanol6, así como para la construcción de plantas para su elaboración.  

La ampliación de la frontera agrícolas se caracteriza por la creación de nuevas áreas para cultivo, principalmente mediante la ejecución de grandes proyectos de irrigación implementados por el Estado. A través de la venta de aquellas tierras a la empresa privada, este proceso contribuye a la concentración de la propiedad. 

Las concesiones son los principales mecanismos del estado para atraer financiamiento e inversión privada al país, otorgando derechos de explotación de recursos a cambio de una retribución económica. Estas se constituyen como uno de los pilares del modelo económico extractivista y primario exportador . 

Las comunidades campesinas y nativas son actualmente las principales formas de agrupación territorial de los pueblos indígenas de Perú. Sus orígenes, a grandes rasgos, se remontan a la época colonial y se dividen en dos grandes líneas: la población local que era parte del Tahuantinsuyo, integrada al régimen colonial bajo la denominación de indios y los indígenas asentados en territorios amazónicos que no fueron conquistados. 

El Estado peruano garantiza el derecho de propiedad a todas las personas, en cualquiera de sus formas, sea en forma individual o mediante empresas, cooperativas u otras. Una de esas formas de propiedad es la de las comunidades campesinas y nativas. Idealmente, estas tierras deben tener títulos de propiedad, lamentablemente la gran mayoría no están tituladas aún.

Los territorios comunales cuentan con una variedad de recursos: tierras agrícolas, tierras de pastos, tierras eriazas, plantas, bosques, aguas, animales y minerales. Eso es lo que las comuneras y comuneros entienden como su territorio, lo que está asociado con su manera de ver el mundo, pero también con la práctica de las comunidades y sus tradiciones. 

Junto con las comunidades campesinas y nativas del país, los pequeños productores, productores familiares y minifundistas se constituyen como otro grupo mayoritario en el espacio rural. Algunos de estos últimos son, a la vez, integrantes de comunidades campesinas y nativas, sin embargo, el rasgo que los caracteriza es la tenencia a título personal o individual de una Unidad Agropecuaria.